1 mil 360 millones en publicidad oficial
. 12 junio, 2018

“Dime en qué gastas y te diré quién eres” —Dicho popular

Según datos de los informes trimestrales sobre las finanzas públicas del estado de Yucatán, de octubre de 2012 a septiembre de 2017, el gobierno estatal gastó 1 mil 360 millones de pesos en publicidad oficial. Para que te des una idea, querida lectora, querido lector, esta cifra es equivalente al doble de las inversiones programadas para las tres obras magnas que el gobernador Rolando Zapata anunció en su quinto informe de gobierno (construcción de la Escuela Nacional de Educación Superior, construcción y equipamiento del nuevo Hospital Psiquiátrico y construcción de la carretera Sierra Papacal-Chuburná) y 44% por encima de los 940 millones de pesos que se presupuestaron para el congreso local de 2013 a 2017. No sólo eso, los 1 mil 360 millones que el gobierno estatal ha gastado en publicad oficial ya rebasan por 30% a los 1 mil 077 millones que el gobierno anterior —el de ya saben quién— gastó en todo el quinquenio.

De acuerdo con la organización social Fundar, la publicidad oficial se refiere a “la compra de espacios en los medios de comunicación por parte de los gobiernos para difundir información relevante a las y los ciudadanos.” Desde esta perspectiva, la publicidad oficial debe ser entendida como un canal de comunicación entre el Estado y la ciudadanía, así como una fuente de información relevante, oportuna y veraz para toda la población. No obstante, la publicidad oficial en México suele contratarse de manera discrecional y gastando más de lo presupuestado. Como prueba, basta echarle un vistazo a Yucatán, donde en 2017 el gasto en publicidad del gobierno estatal fue 61% superior al presupuestado para todo el año y en 2013, 2014, 2015 y 2016 se gastó, respectivamente, 886%, 30%, 18% y 58% por encima de lo presupuestado para el año completo.

Además, lejos de informar a la sociedad, la publicidad oficial suele ser utilizada para promocionar directa o indirectamente la imagen personal de los gobernantes y futuros candidatos, revistiendo a las piezas publicitarias que se pagan con este dinero de un manto de frivolidad tan innegable como preocupante. Es por ello que, en noviembre del año pasado, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) emitió una sentencia en la que obligó al Congreso de la Unión a legislar en la materia para regular el artículo 134 constitucional a más tardar en abril de este año. Dicha regulación tenía que definir qué es y qué no es la publicidad oficial, con qué criterios se asignan los recursos a los diferentes medios de comunicación y cuáles son los límites precisos a tan agraviantes sobreejercicios. Desafortunadamente el dictamen aprobado en realidad se trata de una “Ley Chayote”, dado que no garantiza la libertad de expresión, no resuelve el problema de la publicidad oficial y debilita la democracia.

Hace un año, en un artículo sobre este mismo tema, hice un respetuoso llamado al gobernador Rolando Zapata “a cancelar todo el gasto en publicidad oficial (….) salvo aquél destinado a informar a los yucatecos en casos de emergencia en protección civil, salud y seguridad.” También propuse que “los 176 millones de pesos presupuestados para este año [2017] podrían destinarse a una reducción generalizada en el costo del pasaje de transporte público, lo cual implicaría un apoyo directo a las familias más vulnerables de nuestro estado en medio del gasolinazo y en un contexto de gran incertidumbre económica”. Hoy reitero mi llamado, añado la propuesta de destinar este dinero a dispensarios médicos en las zonas más marginadas en el interior del estado y agrego un punto adicional.

La sociedad yucateca se distingue por un alto grado de civismo y compromiso social. No sólo registramos los porcentajes de participación en elecciones más altos en todo México (por encima del 70%), sino que nos gusta informarnos para proponer, señalar y exigir constructivamente. Somos personas conscientes de la importancia de lo público y reflexivas al momento de ir a las urnas. Por todo esto y más es que el gasto excesivo e innecesario en publicidad oficial resulta tan agraviante. De todas las inversiones posibles para atraer nuestra simpatía y ganar nuestro voto, quizá la peor —la más ineficaz— sean los millones de pesos que el gobierno estatal y no pocos municipales destinan a publicidad oficial. Ojalá algún día se den cuenta de que invertir esos mismos recursos en más y mejores escuelas, en más y mejores hospitales y en más y mejores oportunidades de empleo sería mucho más efectivo para atraer simpatías y ganar el voto de la gente. Podemos estar mejor.

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En menos de 280 caracteres: Según datos del IMCO, en 2016 el gobierno del estado gastó en educación 26% menos de lo presupuestado. ¿Acaso la educación no es un problema apremiante?

Artículo publicado en el Diario de Yucatán, el 12 de junio de 2018.