10 indicadores
. 29 octubre, 2018

“La mayor parte de los hechos son inobservables, por lo cual hay que inventar indicadores” –Mario Bunge

Querida lectora, querido lector, el día de hoy quiero dedicar este espacio a compartirte 10 indicadores cuyo desempeño, en mi opinión, definirá mucho sobre el futuro de Yucatán. Son 10 datos que en conjunto dicen mucho sobre los retos estructurales que enfrentamos, así como sobre las increíbles áreas de oportunidad que podemos aprovechar.

  1. 1 por cada 100,000 habitantes. Es la tasa de homicidios que se registró en Yucatán en 2017, que nos coloca como la entidad más segura en México y que en buena medida explica nuestro excelente desempeño en todo tipo de mediciones sobre calidad de vida en el país. No obstante, es un indicador que debería llenarnos tanto de orgullo como de preocupación, porque la seguridad, como la confianza, tarda años en construirse, pero puede perderse de la noche a la mañana.
  2. 68%. Es el porcentaje que el sector terciario representa de la economía yucateca; es decir, el sector de actividades relacionadas con servicios de salud, educación, financieros, turísticos, legales y tecnológicos, entre muchos otros. A nivel nacional, Yucatán ocupa la posición 12 en este indicador, todavía lejos de la CDMX, donde el sector terciario representa 87% de la economía. La importancia de este indicador radica en que en el sector terciario yace el futuro económico de Yucatán, dado que ahí es donde se encuentran nuestras principales ventajas comparativas y las cadenas de valor en las que tenemos todo para insertarnos para generar los empleos de calidad y de alta productividad que tanto necesitamos.
  3. 272,000. Es el monto en pesos que produce cada trabajador yucateco anualmente; es decir, su productividad. Este indicador es clave porque de él depende el crecimiento económico de cualquier entidad o país. Desafortunadamente, en productividad laboral Yucatán sigue muy rezagado, 26% por debajo de la productividad nacional. Mientras no logremos producir más con menos, nuestros productos seguirán siendo baratos, los sueldos seguirán siendo bajos y el crecimiento seguirá siendo mediocre.
  4. 85%. Es el porcentaje de los grandes negocios (con más de 250 empleados) que se ubican en el área metropolitana de Mérida, Kanasín y Umán, ilustrando el altísimo grado de concentración económica que se vive en nuestro estado. Si queremos reducir la brecha de desigualdad histórica entre Mérida y el resto de los municipios, necesitamos crear condiciones para que sea atractivo invertir en el sur y el oriente. De lo contrario, para los jóvenes que viven en Chemax, Río Lagartos y Tizimín seguirá siendo más atractivo trabajar como meseros en la Riviera Maya que terminar sus estudios de licenciatura o técnico profesional.
  5. 2%. Es el porcentaje del PIB que en promedio representó la inversión extranjera (IED) directa en Yucatán entre 2010 y 2016, ubicándonos entre las posiciones 26 y 31 en IED a nivel nacional. Este indicador es importante porque en años recientes se habló mucho sobre los montos históricos de IED que llegaron al estado, al extremo de referirse a una “reindustrialización”. Si bien la IED que llegó a Yucatán en años recientes no es despreciable, sin duda sigue lejos de lo deseable y de nuestro verdadero potencial.
  6. 1.9. Es el número de noches que en promedio permanece en el estado cada turista extranjero que visita Yucatán, una cifra muy por debajo de entidades como Oaxaca (4.0) y Quintana Roo (4.5). En la medida en que logremos que los extranjeros visiten Yucatán no solo de entrada por salida desde la Riviera Maya, lograremos que el turismo se convierta en una verdadera industria que cree empleos de calidad.
  7. 73%. Es el porcentaje de personas que ganan menos de 15,000 pesos mensuales, una cifra por arriba de la media nacional de 68%. Si bien es cierto que vivir en Yucatán es más barato que en otras entidades, los bajos sueldos nos dicen al menos dos cosas: que las principales actividades económicas del estado son poco complejas y de escaso valor agregado y que los sueldos han sido históricamente castigados. Urge crear más empleos de calidad e insertarnos en cadenas de valor de alta complejidad.
  8. 41%. Es la proporción del ingreso de los hogares yucatecos que se destina a alimentos, seis puntos por encima del promedio nacional. Si bien este porcentaje en parte es producto de los bajos salarios, también dice mucho sobre la capacidad de los yucatecos para gastar, ahorrar y planear para el futuro. Cabe destacar que en todas las demás categorías los yucatecos gastan más o menos igual que el promedio nacional.
  9. 13%. Es el porcentaje de estudiantes universitarios yucatecos matriculados en una carrera de ingeniería, 17 puntos por debajo del promedio nacional. En Yucatán tenemos una sobre oferta de psicólogos y abogados que, si bien son necesarios y agregan valor a nuestra sociedad, no satisfacen la creciente demanda de carreras técnicas y de tecnología, donde yace el futuro de Yucatán.
  10. Es el número de universidades tecnológicas en Yucatán, a las cuales podemos sumar un campus de la UNAM. No obstante, seguimos muy rezagados en comparación con entidades como Nuevo León, Coahuila, Estado de México, Querétaro y Tamaulipas. En la medida en que vinculemos la oferta educativa con las ventajas competitivas de nuestro estado, podremos aspirar a crecer y crear empleos de calidad.

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En menos de 280 caracteres: Que las circunstancias revelen nuestra manera de pensar y actuar. Sigamos trabajando por México y Yucatán, siempre con esperanza. ¡Adelante!

Artículo publicado en el Diario de Yucatán, el 30 de octubre de 2018.