Ana Baquedano
. 20 agosto, 2018

“Valiente no es quien no tiene miedo sino quien conquista el miedo” –Cecelia Ahern

Cuando tenía 16 años, Ana Baquedano pensaba que todo había terminado. Se enteró que su expareja sentimental, con la que pensaba que existía un vínculo de confianza, compartió fotos íntimas de ella sin su consentimiento. Le esperaba un infierno.

Ana vivió momentos difíciles, tuvo que enfrentar enjuiciamientos, bullying y acoso en la escuela y frente a sus amigas y amigos. A pesar de ser una víctima más de violencia digital, entró en un proceso de revictimización: ella y solo ella era la culpable para los ojos de los demás.

Sin embargo, esto no la detuvo. Ana decidió tomar cartas en el asunto no solo por su caso sino por el de todas las yucatecas. Se enteró que la difusión de fotografías, videos y audios íntimos sin consentimiento con el objetivo de atentar contra la dignidad, privacidad y autonomía sexual de las víctimas, más que un problema local, se trata de un problema generacional que ha llevado al suicidio a muchas mujeres, el principal blanco de este tipo de violencias, en México y otros países. Ella no era culpable de nada y los perpetradores de este tipo de violencia quedaban impunes.

Teniendo en cuenta que la violencia online también es violencia, Ana empezó a buscar instrumentos legales para defender a las víctimas. Esto llevo a que, con la ayuda de legisladores y del Gobierno de Yucatán, se creara una iniciativa sobre el tema, que llegó al congreso, fue aprobada unánimemente y el pasado 1 de agosto entró en vigor. La iniciativa sanciona hasta con nueve años de cárcel la difusión, exhibición o publicación sin consentimiento de audio, imágenes o videos con contenido sexual.

A nivel nacional todavía existen pocas organizaciones que se encargan de las violencias digitales, pocos diagnósticos rigurosos sobre el estado del problema y pocas propuestas desde el gobierno y la sociedad civil; a nivel internacional, aunque hay una conversación más rica en países como Estados Unidos y Chile, es un tema que empieza a madurar en el plano conceptual y se están poniendo en la mesa las primeras políticas públicas, desde diferentes perspectivas. Lo poderoso de la iniciativa de Ana es que abre brecha, pone a Yucatán a la vanguardia en la materia y anima una conversación inédita y necesaria sobre la violencia, la sexualidad, los derechos y el uso de la tecnología.

Por su labor social y su incansable activismo en el tema, el pasado miércoles Ana Baquedano recibió el Premio Estatal de la Juventud 2018. Queridas lectoras, queridos lectores, no saben cómo me llena de orgullo que estas historias de liderazgo, valor y empoderamiento se den en nuestro estado.

¡Muchas felicidades, Ana! Eres un ejemplo enorme para todo nuestro querido Yucatán y para México. Lo mejor apenas comienza.

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En menos de 280 caracteres: La peor manera de combatir la pornovenganza es culpando a las víctimas (revictimizándolas) por haberse tomado una fotografía íntima para compartirla con su pareja.

Artículo publicado en el Diario de Yucatán, el 21 de agosto de 2018.