Cartolandia
. 20 marzo, 2017

“Pienso que la empatía es la cualidad más esencial de la civilización” —Roger Ebert

Querida lectora, querido lector, ¿qué le viene a la mente cuando escucha la palabra “Cartolandia”? Ojalá no sea un parque de diversiones, porque lo que le voy a contar es lo más alejado de eso.

Para empezar a entender este concepto, lo invito a imaginarse que está en Celestún. ¡Qué va! Imagínese sentado a la orilla del mar, degustando un delicioso coctel de pulpo y un exquisito pescado relleno de mariscos en el restaurante Los Pámpanos, el mejor del puerto. Sienta la brisa marina recorriendo sus mejillas y respire profundo ese aire tan puro que solo se respira en nuestro querido Yucatán. Es más, si se le antoja, imagínese tomando una cerveza Patito bien fría, para acompañar los mariscos.

Acabando de comer, salga del restaurante y camine hacia la derecha por la Calle 14 y luego por la 12. Siga derecho hasta llegar al hermoso puerto de abrigo, donde encontrará docenas de embarcaciones perfectamente alineadas y algunos pescadores descansado después de una larga jornada de trabajo. Camine sobre las calles cubiertas de arena y deténgase a admirar el paisaje. ¿Apoco no es hermoso nuestro querido Yucatán? Desde Celestún hasta Río Lagartos; de Tzucacab a Valladolid; ¡qué maravilloso es Yucatán!

Después de tomar una fotografía del puerto de abrigo, voltee hacia el oriente, donde se encuentra la maravillosa Ría Celestún, y abra bien los ojos porque es muy probable que pueda ver una parvada de flamencos volar a la distancia. En este momento entenderá por qué “Celestún” significa “piedra pintada” en maya yucateco. Las tonalidades de rojo, verde, azul y amarillo que se pueden apreciar en esta gran reserva de humedales costeros y refugio de vida silvestre quizá sean únicas en el mundo.

Respire profundo una vez más. Déjese llevar por el canto de las 300 especies de aves que habitan el puerto. Sienta el agua del mar en sus pies, que se mojan y se secan con el vaivén de las olas. Tómese cinco segundos para ver hacia el horizonte, donde el mar se pierde con el cielo y las nubes parecen sacadas de un cuadro de José María Velasco. Tras convertir ese momento en una memoria, camine con dirección al oriente del puerto de abrigo, hasta llegar a una ciénega ubicada a un kilómetro de la frontera con Campeche, a unos 100 metros del basurero de Celestún.

Querida lectora, querido lector, bienvenido a Cartolandia, un asentamiento irregular donde más de 40 familias sobreviven en estructuras (no se les pueden llamar casas) de lámina y cartón; a un costado de la maravillosa y mundialmente famosa Ría Celestún; a escasos metros de uno de los atractivos turísticos más grandes del mundo; a menos de un kilómetro de un hermoso pueblo de pescadores austero pero digno; a menos de dos horas de Mérida, la mejor ciudad para vivir en México.

Y es que me rehúso a aceptar que en México la riqueza y la pobreza extremas sigan conviviendo con tanta casualidad. Me niego a permanecer indiferente ante la miseria en un estado con tanta riqueza y recursos naturales. Rechazo con pasión la idea de que “así son las cosas” y “no hay cómo hacerle”.

Porque a nadie le puede parecer normal que una familia de 10 personas viva en una estructura de lámina y cartón, cocine sus alimentos con leña pese al enorme peligro que eso representa y esté expuesta a todo tipo de riesgos de salud por no tener un piso firme, una letrina y agua potable.

No nos engañemos, Cartolandia es inhumano y no podemos permanecer indiferentes ante su existencia. Además, el Cartolandia de Celestún no es el único ni de Yucatán ni de México. Cartolandia también existe en una ciénega de Progreso, a las afueras de Tizimín, en una loma de Tijuana, en la selva de Quintana Roo y en un cerro de Ecatepec, por mencionar algunos. Cartolandia es el símbolo de la pobreza y desigualdad en México; un problema tan grave y profundo como la corrupción, que tenemos que atender con urgencia porque de ello depende la vida de más de 50 millones de mexicanos.

Querida lectora, querido lector, si usted también quiere heredar un mejor México a sus hijos y a sus nietos, actívese ahora mismo para desterrar todos los “cartolandias” de este país. Organicémonos para que Yucatán y Celestún sean tierras donde la riqueza natural es directamente proporcional al bienestar de sus habitantes. Trabajemos por un México donde todos tenemos las mismas oportunidades para desarrollarnos a pesar de nuestras diferencias.

Porque podemos estar mejor y eso depende de la participación de todos y cada uno de nosotros. Que no quede duda, lo mejor está por venir y Cartolandia pronto será cosa del pasado. De eso se trata y para eso debemos trabajar todos los días, por México y por Yucatán. Depende de nosotros.

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En menos de 140 caracteres: En el sitio www.facebook.com/alejandro.legorreta.gonzalez/ encontrarán fotografías de Cartolandia y de las paradisiacas playas de Celestún. El contraste es impactante.

Artículo publicado en el Diario de Yucatán, el 21 de marzo de 2017.