Crecimiento económico: Un reto pendiente
. 10 abril, 2018

“Sin crecimiento económico no hay desarrollo” —Hans Rosling

Una pregunta constante en México es ¿por qué nuestra economía no crece más? Entre las respuestas se mencionan muchas causas, como la baja productividad, la informalidad y la debilidad del Estado de Derecho. Todas aciertan de alguna u otra manera en el análisis, pero hay que ver con lupa lo que ha pasado en el ámbito regional. Hay estados que han crecido constantemente a tasas muy superiores a la nacional, así como otros que permanecen francamente rezagados. Por ello es importante poner en contexto el desarrollo de Yucatán durante los últimos años, para dimensionar la trayectoria de crecimiento que ha tenido México y la divergencia que han enfrentado las entidades con una mayor dotación de recursos y aquéllas con menos.

Según McKinsey & Company, la falta de crecimiento económico se debe a que nuestra economía avanza a dos velocidades. Coexiste una economía dinámica, con empresas cuya productividad creció desde el 2009 a un ritmo de 5.8% anual y que son de las más productivas del mundo, con algunas otras que van en el camino opuesto decreciendo en su productividad 6.5% por año. En México las empresas informales emplean a 42% de los trabajadores, sin embargo, únicamente contribuyen al 10% del valor agregado de la economía. Su baja productividad no es casualidad ya que por lo general cuentan con tecnología obsoleta y el acceso a capital para innovar y crecer es limitado.

Lo anterior nos permite entender la brecha en las tasas de crecimiento entre las economías regionales maduras como las del Bajío y el Norte y los estados del sur del país. Mientras que Querétaro (5.4%), Aguascalientes (4.9%), Quintana Roo (4.4%), Zacatecas (4.3%) y Nuevo León (4.1%) son los estados, impulsados por sus industrias, el sector manufacturero y el turismo, que más han crecido en los últimos 10 años, Baja California (2%), Oaxaca (2%), Chiapas (1.8%), Tamaulipas (1.7%) y Campeche (que decreció 4.2%) son los que menos han crecido —y son también algunas de las entidades con mayores índices de pobreza e informalidad—. Lo que hemos visto en México, entonces, es una divergencia importante entre las entidades que se debe corregir.

Ahora bien, ¿cuál ha sido el rendimiento económico de Yucatán? Según el Índice de Competitividad Estatal 2016 del IMCO, que mide con 100 indicadores la capacidad de las entidades para atraer y retener talento e inversiones, Yucatán es el décimo estado más competitivo del país. Es decir, nuestro estado en términos de bienestar está por encima de la media nacional, y lejos del grupo de los estados rezagados, pero todavía no se encuentra en el grupo de las entidades más competitivas. Esa ha sido la tónica del crecimiento económico de nuestro estado: en los últimos años el crecimiento del PIB per cápita de Yucatán también ha sido superior al nacional, aunque insuficiente. No son malas noticias, pero podrían ser mejores.

De acuerdo con los últimos datos publicados por el INEGI (2016), los sectores económicos que han permitido que la economía yucateca crezca por arriba del promedio nacional son la agricultura, la construcción, la industria manufacturera, el comercio, los servicios inmobiliarios y servicios educativos, que conforman el 70 por ciento del PIB estatal. Sobre todo, el crecimiento del comercio, de los servicios inmobiliarios y, en los últimos años, del sector manufacturero, han sido claves para explicar el crecimiento del estado. Por ejemplo, tomando como base el año 2008 (100 puntos), el comercio ha crecido 35 puntos y las manufacturas y los servicios inmobiliarios alrededor de 20. Otros sectores como la agricultura o los servicios educativos se han mantenido constantes.

El comercio y el intercambio de bienes en la economía ocurre después del proceso de fabricación y la distribución de los mismos; es el final de la cadena. Pero ese intercambio no se puede dar si no hay compradores. Como veíamos, la economía de Yucatán, en términos per cápita, ha crecido más que el promedio del país, lo que implica que en nuestro estado existe cierto dinamismo económico y que los yucatecos efectivamente pueden adquirir esos bienes del comercio. Si a esto se suma la trayectoria de servicios inmobiliarios, queda claro que hoy Yucatán cuenta con una economía impulsada, sobre todo, por el consumo de las familias.

Quien gane la elección de gobernador del próximo 1 de julio deberá tener claros estos datos. Yucatán tiene todo para convertirse en una potencia económica no sólo en el sur de México, sino en el país entero. El reto no es cómo mantener lo que ya tenemos sino cómo le hacemos para converger con las entidades que más crecen en México. Estoy seguro que podemos estar mejor y en un futuro, no muy lejano, seremos testigos de una magnifica transformación en beneficio de nuestro estado.

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En menos de 280 caracteres: Otra ventaja de nuestra economía es que tenemos un peso de la deuda menor a 20 puntos sobre nuestro ingreso disponible, pode debajo del promedio dentro de la región sur que ronda los 50 puntos.

Artículo publicado en el Diario de Yucatán, el 10 de abril de 2018.