¿Cómo detonar el potencial del sector educativo yucateco?
. 28 enero, 2019

“La educación es la clave del futuro” –John F. Kennedy

Uno de los lugares comunes de política pública más poderosos dice que la educación es el motor de los países. Y es tan poderoso porque, en efecto, la educación permite construir futuros individuales y colectivos: generar agentes de cambio. Las mejoras en educación se traducen en sociedades críticas, con una visión más amplia y globalizada de los problemas y sus dimensiones, y con capacidades técnicas para aprovechar oportunidades, desarrollar industrias y generar proyectos de largo plazo.

Un caso concreto de lo anterior, por supuesto, es Yucatán, una entidad que desde hace décadas ha invertido en ser la potencia educativa del sureste. No obstante, el sector educativo yucateco todavía sigue lleno de diferencias, y quedan áreas oportunidad y un largo camino que recorrer para detonar todo el potencial del estado.

En breve, el principal problema de nuestro sistema educativo sigue siendo la desigualdad, la intensidad de los contrastes. A pesar de lo bueno, en Yucatán el grado promedio de escolaridad es de 8.8 años (cuando el promedio nacional es 9.2) y 7 de cada 100 yucatecos de 15 años y más no saben ni leer ni escribir (cuando el promedio nacional es 6 de cada 100 habitantes). La diferencia que existe entre Mérida y el resto de las regiones rurales del estado, donde también suelen existir los mayores problemas en términos de salud pública, es gigantesca. La reducción de esa brecha debe ser una prioridad estatal que a todos nos ocupe.

Pero, por otro lado, lo bueno: nuestro estado cuenta con centros de investigación y una importante oferta educativa de nivel superior. A esto hay que sumar las condiciones estructurales que comenté la semana pasada, y que son indispensables para atraer y retener profesionistas, investigadores, académicos y emprendedores jóvenes con talento: indicadores envidiables en seguridad pública, instituciones sólidas, sector empresarial dinámico, riquezas culturales impares.

Las anteriores son extraordinarias condiciones para desarrollar, entre otras cosas, investigación de calidad. En este sentido, uno de los sectores que todavía podemos explotar es tecnología, con temas como biotecnología, análisis de datos (big data), energías renovables y telecomunicaciones. La importancia de la tecnología radica en que es un factor que mejora las economías de escala de las empresas, la productividad de las industrias y la competitividad de los estados, lo que a la vez redunda en la generación de oportunidades y la reducción de la desigualdad.

Yucatán tiene todo para volverse una potencia tecnológica en la región. La energía renovable, por la cercanía con Cancún y el sector turístico de Quintana Roo, tiene un enorme e inagotable mercado; también la biodiversidad del estado es un área de oportunidad para desarrollar soluciones tecnológicas que permitan mejorar la agricultura de toda la península. Solo por poner dos ejemplos.

He insistido en diferentes foros que en la medida en que vinculemos la oferta educativa con las ventajas competitivas de cada región podremos aspirar a crecer sostenidamente. En este sentido, existen varias propuestas probadas para avanzar en este proceso, como la educación continua —que permita a los trabajadores y estudiantes actualizar sus capacidades técnicas a lo largo de su vida, incluso después de dejar la escuela—, la enseñanza obligatoria en preparatoria de los lenguajes de programación y mejorar la alineación de la oferta educativa con las demandas económicas locales.

Comparto esta reflexión sobre el sistema educativo a propósito de una noticia que me entusiasma mucho. La semana pasada se anunció la firma del convenio entre la Universidad Iberoamericana Puebla y Loyola Comunidad Educativa que formaliza la creación de la primera Prepa Ibero en Mérida. A la tradición de excelencia que caracteriza a la comunidad IBERO se suma la experiencia de Loyola Comunidad Educativa, que llegó a Yucatán en 2006 a proponer un modelo educativo que combina la teoría socioconstructivista con la pedagogía ignaciana.

Lo admirable de ambas comunidades educativas es su insistencia en formar jóvenes comprometidas y comprometidos con mejorar la calidad de vida y el medio ambiente de sus comunidades: mujeres y hombres para los demás. Es, sin duda, una noticia refrescante. Les deseo lo mejor en este inicio de ciclo, y esperemos que sigan naciendo proyectos de esta naturaleza.

Este estado avanza.

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En menos de 280 caracteres: Enhorabuena los incentivos fiscales para las empresas del ramo turístico yucateco. Ahora toca aprovecharlos al máximo como parte de un plan estratégico para detonar, por fin, el turismo en el estado.

Artículo publicado en El Diario de Yucatán, el 29 de enero de 2019.