En salud, mejor prevenir
. 1 mayo, 2018

“La primera riqueza es la salud” –Ralph Waldo Emerson

Como muchos especialistas han dicho, México ha sido víctima de sus éxitos en materia de salud; el gran avance de las acciones y las campañas de las instituciones de salud pública en las últimas décadas hizo que, por así decirlo, no le pusiéramos atención a las enfermedades fáciles de prevenir y curar, ya que invertimos nuestros esfuerzos en las caras y difíciles. El número anual de muertes en México –muchas de ellas absolutamente prevenibles– por diabetes, complicaciones cardiacas o cáncer son impresionantes y superan, incluso, las muertes por homicidio u otro tipo de delitos. Veamos el panorama que reflejan los datos.

Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino (ENSANUT MC, 2016), alrededor de 9.4% de los mexicanos tienen diabetes y el 25.5%, hipertensión. También según el INEGI, en 2015 fallecieron 98 mil 521 personas por complicaciones asociadas a la diabetes y 128 mil 731 por enfermedades de corazón. Esto requiere que lo subrayemos: ¡Del 2000 al 2016 han fallecido más de un millón de mexicanos por diabetes!

Tanto la diabetes como los infartos de miocardio son unas de las principales causas de muertes en el país. Sin más, la diabetes es uno de los enemigos públicos de los mexicanos y los yucatecos. El ascenso del problema ha sido constante en los últimos años y necesitamos hacer algo urgentemente para abatir el problema.

Como colofón, los mexicanos somos campeones mundiales en la categoría de sobrepeso, mientras que los yucatecos somos campeones nacionales en el mismo padecimiento. En el ámbito nacional, la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad es de 33.2% en niños de 5-11 años; de 36.3% en adolescentes de 12-19 años y de 72.5% en adultos, lo que equivale a decir que en México 3 de cada 10 niños, 4 de cada 10 adolescentes y 7 de cada 10 adultos sufren obesidad. Esto nos ubica como uno de los países con más obesidad y sobrepeso del mundo, algo gravísimo porque la obesidad, a la vez, está asociada con la diabetes misma y las complicaciones cardiacas que, a la vez, traen con sí más complicaciones.

Lo trágico e indignante de estos padecimientos es que son prevenibles. El exceso de consumo de azúcar en la niñez y la falta de ejercicio producen alteraciones en el metabolismo de los jóvenes que llegan a ser irreversibles y ponen en desventaja, desde temprana edad, a miles de mexicanos. Asimismo, la falta de cobertura incide en la cultura médica de la población: muchas familias prefieren evitar los chequeos rutinarios, que ayudarían a prevenir o corregir tempranamente muchos males, por los altos costos de las consultas. La actividad física regular puede prevenir la obesidad y las afecciones cardiacas causadas por el sedentarismo, muchas veces asociado a las condiciones laborales. Creo que como sociedad no hemos comprendido el número de muertes que prevendríamos con solo promover, con mayor intensidad, la correcta alimentación y el ejercicio regular.

Desde el año 2010 hemos realizado, a través de la Fundación Legorreta Hernández, un curso de verano para niños y niñas de diferentes comunidades del interior de Yucatán. Cada año somos testigos con profunda tristeza y frustración de cómo algunas madres al entregarnos a sus hijos mayores al inicio del día llevan en brazos a bebés de dos o tres meses chupando un biberón con refresco de cola. En algunos casos hemos logrado convencer a las madres del enorme daño que esto ocasiona a sus hijos, pero en muchos otros las respuesta que nos dan son escalofriantes: que no tienen otra opción para mantener a sus bebés “despiertitos y gorditos”. Experiencias como estas nos hablan de que las campañas de prevención tienen una tarea generacional impresionante por hacer. Igualmente, estoy convencido de que no basta con publicidad, sino que también se necesitan verdaderas estrategias, con objetivos medibles, que modifiquen los hábitos nocivos en las familias mexicanas y yucatecas.

En México y Yucatán, la correcta alimentación y el deporte son cuestiones de vida o muerte. Debemos enfrentar estos problemas con una energía política y social inédita, como un reto histórico. La inversión en prevención podría tener otros resultados deseables, como liberar la sobrecarga general del sistema de salud y ayudar a redirigir los recursos hacia el cumplimiento de otros objetivos.

Dado este contexto, con problemas sistémicos y otros muy concretos (coma la diabetes), en materia de salud el reto para detonar el potencial de México y Yucatán es concebir un plan realista y responsable para alcanzar la cobertura universal en unos años, medidas administrativas y financieras para mejorar la calidad del sistema y el gasto de los recursos en todo el sistema, además de ya tomarnos en serio, tanto política como culturalmente, el tema de prevención.

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En menos de 280 caracteres: Como podemos ver, la salud ya es un tema central de las campañas para gobernador de Yucatán. Estemos atentos a las propuestas de los candidatos. Quien entienda el valor de la prevención tendrá ventaja sobre sus rivales.

Artículo publicado en el Diario de Yucatán, el 1ro de mayo.