La escalera rota
. 26 junio, 2018

“Al buen entendedor, pocas palabras” –Refrán popular mexicano

México puede tener un futuro prometedor en todos los ámbitos si atendemos los obstáculos con la seriedad debida. Existen problemas complejos y limitantes estructurales que impiden que superemos el estancamiento. Por ello, cualquier proceso de transformación de nuestra realidad no puede basarse en un voluntarismo ciego; antes que nada, tenemos que conocer, pensar y deliberar nuestros problemas. Aprovechemos la elección del 1 de julio para analizar precisamente estos problemas que impiden detonar el potencial del país.

La mejor metáfora que se me ocurre para esquematizar y entender estos obstáculos y problemas es la de la escalera rota. Supongamos que nuestro país es una escalera de madera y que cada peldaño representa una necesidad básica: educación, salud, acceso a la justicia, seguridad y una economía productiva. Todo ciudadano que quisiera cumplir su sueño –destacar en un ámbito profesional, dedicarse a la ciencia, concretar un proyecto social o privado, ser un deportista de alto rendimiento– debería de poder subir por la escalera. Hoy en México varios de los escalones están en mal estado. No dejamos que la mayoría de los mexicanos se aboquen a tener éxito, alcanzar sus sueños, tomar riesgos, llegar al tope de su potencial, porque, entre las astillas y las maderas rotas, no hay por dónde subir. El país hace ganar a algunos y perder a otros porque no brinda las condiciones mínimas para el desarrollo equitativo de sus ciudadanos.

Además de los problemas, hay que hablar de lo desperdiciado. Un país con obstáculos es un país que frustra proyectos y restringe los límites de la conversación de ideas en su sociedad. Imaginemos cuántos sueños rondan la mente de las y los jóvenes mexicanos. Imaginemos toda esa pluralidad de deseos, de proyectos (colectivos o individuales), de ideas, que se han quedado en papel, o a veces ni siquiera han sido mencionados, por la falta de condiciones en México para su desarrollo. Emprender, llegar a la luna, jugar en el Real Madrid (o en el Barcelona para no herir sentimientos), encontrar la cura a una terrible enfermedad, innovar, una carrera diplomática, dirigir una empresa de talla internacional.

¿Por qué tenemos que desperdiciar ese coro de propuestas? ¿Cómo se vería el país si todos estos proyectos se pudieran emprender (aunque algunos fracasaran)? ¿En dónde estaría México en el mercado global si cualquiera, con trabajo y esfuerzo, pudiera subir por la escalera? ¿Cuántos referentes internacionales produciríamos en cada ámbito de los que ya participamos? ¿Cómo se vería ese país en lo económico? ¿Cómo se comportaría en lo político y lo social?

Por un lado, hay que decir que, en el desarrollo de las personas, los factores externos importan, y mucho. Sé que el éxito se logra haciendo méritos, por supuesto, pero en México todos deberían de tener, al menos, la posibilidad de intentar tener éxito. En un país con una escalera sólida, todos podrían subir y competir, teniendo como única preocupación sus carreras, sin importar los privilegios o las desventajas iniciales.

Si la mayoría pudiera subir, habría más competencia en todos los ámbitos y, por lo tanto, más referentes internacionales, mejores productos y servicios, mayor circulación de ideas y una producción científica y tecnológica más potente. Por poner un ejemplo pambolero: no todos los que subieran la escalera lograrían ser Cristiano Ronaldo, pero habría más jóvenes intentándolo, lo que produciría más futbolistas de alto rendimiento. Esta es una dinámica generalizable que podría ser la lógica del ecosistema empresarial, del mundo laboral, de la academia y hasta, ¿por qué no?, de la política.

Pero, por otro lado, sería el último en decir que el éxito no depende, en algún grado, de la voluntad individual; también importan las ganas, las capacidades, la dedicación, la disciplina y el trabajo. Está claro que algunos prefieren el sacrificio personal y muchos otros la comodidad.

Si superamos algunos de estos problemas que nos agobian, si reforzamos o, en algunos casos, armamos de nuevo los escalones, la escalera estaría ahí para ser utilizada o no. Claro que no todos querrán utilizarla, y esto no tiene por qué ser condenable, pero el punto es que ahí estaría para todos.

¿Cómo construir ese México de los escalones sólidos? ¿Qué candidatas y candidatos abonarían más a este proyecto de país? Esas serán las preguntas que definirán mi voto este próximo domingo. ¿Y el tuyo?

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En menos de 280 caracteres: Con 77% de votación, somos el estado líder en participación. Espero que en estas próximas elecciones alcancemos el 80% de participación, y así continuemos poniendo el ejemplo a nivel nacional.

Artículo publicado en el Diario de Yucatán, el 26 de junio de 2018.