Lecturas de verano: Fuego y Cenizas
. 17 julio, 2017

“Incluso Aquiles fue tan fuerte como su propio tobillo”

–Frank Underwood, House of Cards

Recientemente acabé un libro que me había prometido leer y que, sin embargo, por el trabajo y el constante ajetreo cotidiano, no había tenido forma de terminar. Se llama Fuego y cenizas: Éxito y fracaso en la política (Fire and Ashes en inglés), el célebre libro de Michael Ingatieff, un profesor de Harvard que recibió una invitación para participar en la política de su natal Canadá, donde fue Presidente del Partido Liberal y tras cinco años activo tuvo que retirarse. Además de ser un libro interesante y digerible, también sirve de acercamiento para los lectores menos familiarizados con los códigos y las dinámicas del poder, esos recurrentemente llamados “ciudadanos de a pie”.

Por lo anterior, creo conveniente compartir algunas de las enseñanzas de Fuego y Cenizas, que no es otra cosa más que un manual para entender por qué actúan los políticos como lo hacen. Después de todo, entender la política es el primer paso que podemos dar para ser mejores ciudadanos e incidir desde otros frentes. Resumo a continuación tres enseñanzas.

El proyecto. El libro comienza con lo que podría ser una obviedad para los iniciados: que la sinceridad total no está tan bien valuada cuando se aspira a un puesto público, sobre todo si no se tiene bien claro por qué se busca ser representante. Estando en un foro el autor del libro, todavía siendo principiante, le preguntaron por qué quería pertenecer al parlamento canadiense; éste respondió que porque le parecía un enorme reto profesional y quería saber si tenía las aptitudes para sobrevivir al mar de tiburones en la política.

La respuesta no fue bien recibida por el público: si el señor quería ser representante para probar suerte, mejor que fuera a probar suerte a otro lado. Esto deja una primera lección: todo político debe, al menos, tener claro cuál es su proyecto para buscar el beneficio de la gente y saberlo enunciar cuando lo vayan a increpar con motivaciones personales. Si la ambición personal no se alinea con el interés general de los electores, el candidato no sobrevivirá. Los ciudadanos, por el contario, deben de saber qué preguntas hacer para distinguir a los políticos que solo buscarán el beneficio personal de los que no.

La habilidad de escuchar. Los mejores políticos son aquellos que son capaces de hacer que lo artificial parezca natural. Al dedicarse a una actividad que requiere tanto contacto físico con la gente, es necesario que el cuerpo adopte un lenguaje corporal que tenga elegancia y soltura. Y de todas las acciones que puede uno realizar en contacto directo con las personas, la más valorada es la habilidad de escuchar.

En algunos casos, la gente está dispuesta a aceptar que un político no pueda resolver sus problemas si a cambio es escuchada con detenimiento y atención. Eso hace que el político dedique gran parte de su tiempo a convencer a los demás de que está dispuesto a escucharlos y atender sus necesidades.

Leer el momento. Al igual que en México y en cualquier otro país, la política en Canadá suele depender de circunstancias que no controla el candidato o político en turno. Uno creería que en países más desarrollados, la capacidad y el intelecto son más premiados, y en algunos casos así sucede, pero hay de todo. Ignatieff, que antes daba clases sobre Maquiavelo en Harvard y creía entender los vaivenes de la vida pública, no entendió la importancia de tantos sucesos que simple y sencillamente eran impredecibles, pero que tendrían una enorme influencia en su destino como político.

Cuando se habla de la política como el arte de lo posible es porque se refiere a lo que es posible aquí y ahora, cuando el tiempo permite la consecución de una idea o una acción. Los mejores políticos son aquellos que tienen, entre otras habilidades, la capacidad de ver en el tiempo la oportunidad adecuada para actuar y que identifican cuándo es mejor esperar. Pero el tiempo no se controla, se lee con detalle.

Esto último puede ser de suma utilidad para nosotros, las y los ciudadanos mexicanos y yucatecos. En un país donde parece haber tantas ideas y proyectos, pero tan poca disposición a implementarlos, los ciudadanos debemos de aprender a realizar lecturas políticas para poder tener mayor incidencia en las decisiones que toman nuestros representantes. Las ideas tienen un papel importante en los asuntos públicos, pero igual de relevante es que los ciudadanos sepamos implementarlas en el momento y la forma adecuados.

Así como éstas, Fuego y Cenizas tiene muchas otras lecciones sinceras y claras sobre la vida de este intelectual canadiense que fue político, que experimentó el éxito y el fracaso de la vida pública. Si alguna duda queda de que el servicio público es caprichoso y complejo, solo falta recordar que el poder es como una casa de naipes: delicado e inestable. Quizá pueda ejercerse un periodo de tiempo, pero así como llega también se va. Y de esa experiencia, quedan grandes enseñanzas.

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En más de 140 caracteres: Fuego y Cenizas: Éxito y fracaso en la política puede ser comprado en cualquier librería por poco más de 200 pesos. Es una recomendable lectura de verano.

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Nota mental: El fallo de la SCJN sobre las luminarias de Mérida, adverso a la Comuna, es un golpe durísimo al bolsillo de todos los meridanos (un golpe de 280 millones de pesos, quizá más). Que este negro episodio sirva de lección para informar nuestro voto en 2018.

Artículo publicado en el Diario de Yucatán, el 18 de julio de 2017.