Los cenotes yucatecos, bellezas milenarias
. 27 marzo, 2018

“Elijo solo una maestra: la naturaleza” —Reembrandt

Yucatán es un estado maravilloso, entre otras cosas, por la peculiaridad de sus riquezas. La complejidad gastronómica de los deliciosos guisos yucatecos, el estilo característico de las guayaberas y los huipiles, los valores y el trato de su gente, el maravilloso legado histórico de la cultura Maya –que todavía pervive en tradiciones y en las zonas arqueológicas– y la diversidad de flora y fauna de sus selvas, hacen de nuestro estado una entidad con un potencial turístico tremendo. Hoy quiero dedicar esta columna a otras de las riquezas únicas que nos regaló la naturaleza: los increíbles cenotes.

Los cenotes –palabra que proviene del maya tz’onot, que significa “abismo”– son pozos de agua dulce con diferentes tipos de apertura en la superficie y diferentes tipos de conexiones con otros cenotes o con el mar en el fondo. La claridad del agua fría que emerge de estos pozos se debe a que se ha filtrado y purificado por años en las diferentes capas del suelo.

Lo que más atrae a turistas de todas partes del mundo es que son formaciones extrañas en la geografía del planeta, ya que solo se encuentran en la península de Yucatán –donde existen más de diez mil cenotes–, Campeche y países como Estados Unidos y Australia.

Otra de las características de este tipo de formaciones es el magnetismo y la magia que estos lugares irradian por el hermoso complemento entre las rocas labradas por el agua, las plantas silvestres, la luz que se filtra y el agua dulce que refleja todo la anterior. Por esta imponente belleza, los cenotes eran considerados para los mayas incluso como zonas sagradas: lugares de ritos y ceremonias, las puertas al inframundo.

Pero la importancia de su preservación se debe no solo a que sean un patrimonio cultural histórico, sino a que han funcionado como un activo turístico imprescindible. Actualmente muchas familias dependen del ecoturismo que sucede en estas maravillas de la naturaleza. A lado de todo cenote bien resguardado, existe toda una economía que va de la venta de alimentos típicos de la región y artesanías hasta tours de buceo y snorkel. Asimismo, todavía existen cenotes no explorados que se pueden conservar como joyas de nuestro estado.

Por ello, la principal amenaza de los cenotes es su descuido: dejarlos a la intemperie de la contaminación de sus aguas o usarlos como depósitos de basura. Es trabajo del gobierno encontrar políticas públicas para seguir protegiéndolos y de todos los ciudadanos admitir que son un regalo invaluable que debemos seguir cuidando. Asimismo, debemos de encontrar la manera de preservarlos y aprovecharlos en armonía con otros proyectos económicos y de desarrollo. Ese es el reto.

Querida lectora, querido lectora, ¿nunca te has preguntado que somos la envidia del mundo por tener miles de estas maravillas en nuestro estado?

¡Qué lujo vivir en Yucatán!

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En menos de 280 caracteres: Se estima que, tan solo en Yucatán, existen entre 7 mil y 8 mil cenotes. ¡De ese tamaño nuestra belleza!

Artículo publicado en el Diario de Yucatán, el 27 de marzo de 2018.