Los ejes de Ray Dalio y la meritocracia de ideas
. 26 febrero, 2018

Durante las pasadas vacaciones de fin de año, me di a la tarea de leer varias publicaciones de uno de los inversionistas que más admiro y que más influencia han tenido en mi carrera: Ray Dalio, quien recientemente publicó Principles, donde explica los principios que le permitieron crear Bridgewater Associates, el fondo de inversión (hedge fund) más grande del mundo, que administra alrededor de 160,000 millones de dólares (mdd).

Los principios de Ray Dalio se centran alrededor de un concepto innovador: establecer dentro de cualquier institución o empresa una “meritocracia de ideas”, un sistema diseñado para lograr una toma de decisiones más eficiente que asegure que las mejores ideas siempre se impongan, sin importar el origen de las mismas.

Para esto, Ray Dalio considera indispensables tres factores:

  • Primero, sin importar su puesto dentro de la organización, todos deben poner sus ideas sobre la mesa y tener acceso a ellas. La aplicación de este factor ha llegado al punto en que, en Bridgewater, se graban todas las conversaciones de este tipo entre empleados, para que cualquier colega pueda consultar lo hablado. Para Dalio, esta “transparencia extrema” ayuda a tomar mejores decisiones y tener mejores relaciones laborales.
  • Segundo, se propicia la existencia de desacuerdos reflexivos, donde las personas desarrollen su pensamiento, para alcanzar mejores decisiones de las que se alcanzarían de forma individual.
  • Tercero, si los desacuerdos persisten, deben tenerse protocolos establecidos para superarlos de forma “meritocrática”.

El resultado intelectual de este proceso es extraordinario, al punto que el exgobernador de la Reserva Federal de Estados Unidos, Paul Volcker, aseguró que parecía que Bridgewater “produce un análisis y estadísticas más relevantes incluso que los publicados por la misma Reserva Federal”.

Dos documentos de análisis, a mi parecer, muestran una especial relevancia en el contexto internacional:

Primero, How the Economic Machine Works: Leveragings and Deleveragings, publicado en 2008, donde explica por qué el sector financiero y la economía habían llegado a la mayor crisis desde la Gran Depresión.

Desde entonces, ese documento se ha actualizado y expone el potencial económico de los países basado en su productividad, demografía y capacidad de endeudamiento, y donde, por cierto, se señala a México como una de las economías con mayor potencial económico. Esto, viniendo de uno de los pocos inversionistas que vio venir la crisis de 2008, significa mucho.

El segundo análisis al que me refiero es un estudio histórico del populismo, que investigó a 14 líderes con características populistas, en 10 países diferentes, desde Franklin D. Roosevelt, hasta Adolf Hitler.

Según Dalio, el populismo es un fenómeno político social que surge del hombre común, cansado de las brechas entre riqueza y oportunidades, la percepción de amenazas culturales en el país por parte de gente extranjera o con distintos valores, élites establecidas en posiciones de poder y que el gobierno no trabaje efectivamente para una mayoría. Lo anterior lleva al surgimiento de un líder fuerte que promete devolver poder al hombre común y hacer que el sistema funcione.

A veces, el sistema es lo suficientemente flexible para absorber al populista; otras veces, se rompe. Que se adapte o se rompa depende de qué tan consolidado esté el sistema y de qué tan disruptivo sea el populista una vez en el poder. Conviene mencionar que Bridgewater creó un índice con los votos recibidos por partidos o candidatos populistas / antisistema, en siete países desarrollados, desde 1900. El resultado no es una sorpresa: el populismo hoy está en el nivel más alto desde finales de 1930.

Para entender y resolver de modo certero estos temas, se requiere mucha discusión. Ahí radica la importancia de la labor de análisis que realiza Bridgewater. El análisis profundo de estos temas debe servir para diseñar políticas públicas y formas de participación que le aseguren a México un lugar entre los países desarrollados.

Artículo publicado en Forbes México, durante el mes de febrero de 2018.