Los huertos de traspatio
. 8 octubre, 2018

La alimentación y la agricultura son el frente y la espalda de un mismo cuerpo” –Maranobu Fukuoka

Hoy quiero hablar de una de las grandes instituciones económicas de nuestro querido estado: los huertos de traspatio.

El objetivo de los huertos de traspatio es la producción de suficientes alimentos nutritivos y frescos para el autoconsumo. El ecosistema yucateco permite que en estos huertos se den diversos tipos de vegetales y frutas, tales como el maíz, la berenjena, el rábano, la espinaca, la calabaza, el frijol, el melón, la sandía, la naranja, el limón, la lima, la huaya y el mango. Asimismo, los huertos de traspatio son espacios idóneos para el desarrollo de pequeñas granjas orgánicas, garantizando no solo proteína animal de extraordinaria calidad para las familias, sino también un ingreso adicional al hogar por la venta de los excedentes.

Otro beneficio de estos huertos es que se vuelven espacios de esparcimiento, ya que invitan al trabajo en equipo entre las familias y al aprendizaje de generación en generación sobre los elementos básicos de la agricultura. Asimismo, protegen el medio ambiente, pues son zonas verdes, libres de químicos, que aprovechan las compostas naturales.

Por la importancia de esta tradición ancestral, que tiene en su origen en la civilización Maya, es fundamental que el nuevo gobierno acelere el paso para implementar más y mejores programas para dotar de semillas, promover técnicas de riego, trato de la tierra y cultiva y acompañar la maduración de los huertos de las familias más marginadas de los diferentes municipios de Yucatán.

Programas como estos son trascendentales para combatir la pobreza extrema y los principales problemas de salud pública que aquejan a las y los yucatecos, como la diabetes y la obesidad, causadas por el consumo excesivo de comida chatarra y alimentos y bebidas azucaradas. Sería útil medir el impacto de estos programas por municipio en los diferentes indicadores de desarrollo social para identificar sus virtudes y desafíos.

También habría que identificar los huertos exitosos que producen excedentes comercializables. Estos agricultores locales necesitan, muchas veces, de orientación empresarial: herramientas contables, crédito y vinculación con los diferentes canales comerciales. Aquí hay una enorme área de oportunidad para desarrollar la economía local; el gobierno debería dotarlos de las herramientas necesarias.

En la Fundación Legorreta Hernández lo hemos hecho con éxito, facilitando la producción de huevos orgánicos para autoconsumo y para comercialización, contribuyendo así a la alimentación y el ingreso de familias de escasos recursos. Por ejemplo, en Kimbilá, una pequeña comisaría con menos de 200 familias ubicada en el municipio de Tixméhuac, existen una docena de familias que forman parte esta iniciativa en donde no solo consumen extraordinaria proteína animal, sino que también aumentan sustancialmente su ingreso al vender el huevo bajo la marca  Ki´kil´je´(huevo muy delicioso).

Es un reto para todas y todos continuar promoviendo y valorando este tipo de tradiciones, tan útiles, sanas y prácticas, porque elevan directamente la calidad de vida de las mujeres y los hombres de nuestro estado, de nuestro México.

¿Qué sería de nosotros sin la biodiversidad que nos brinda este bello estado y país, sin nuestras maravillosas tradiciones?

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En menos de 280 caracteres: Celebro la propuesta de austeridad del gobierno de Mauricio Vila. El recorte de privilegios injustificados es quizá la exigencia más importante de millones de mexicanos. Estemos atentos para asegurarnos de que lo cumplan cabalmente.

Artículo publicado en el Diario de Yucatán, el 9 de octubre de 2018.