Más allá de hospitales
. 17 abril, 2018

“La salud es lo primero y lo último: es todo” –Anónima en grupo de enfoque

La semana pasada atestiguamos la visita del presidente Enrique Peña Nieto a Yucatán para inaugurar dos nuevos hospitales: el Hospital Regional Militar de Especialidades Médicas y el Hospital del ISSSTE en Susulá. A estas obras hay que sumar al Hospital Materno Infantil, cuya obra presuntamente registra una avance del 72%, y al Hospital General de Tekax, que, por fin, tras años de abandono, fue abierto al público.

Si bien estas son muy buenas noticias y tanto estos y otros hospitales son infraestructura necesaria para atender la salud de las y los yucatecos, me parece fundamental no dejar de lado otros aspectos que también resultan sumamente necesarios. Debemos evitar caer en el error de pensar que los hospitales son suficientes para mejorar la calidad de la atención médica en nuestro estado. Nada más lejano de la realidad, y cuando se trata de algo tan delicado como la vida, analizar los detalles me parece una obligación. Me explico.

Mientras los meridanos cuentan con 3.39 médicos por cada 100 mil habitantes (una tasa similar a la de un país desarrollado como Islandia), los residentes del resto del estado cuentan con 0.87, menos de uno (una tasa similar a la de un país subdesarrollado como Paquistán). Por si la falta de médicos no fuera suficiente, resulta que la brecha en consultorios entre los ámbitos urbanos y rural también es inaceptablemente grande. Mientras en las zonas urbanas existen 7.37 consultorios por centro de salud, en las zonas rurales hay apenas 1.63 por unidad médica. No solo eso, hasta el año pasado, apenas contábamos con 83 ambulancias para atender a 18 de los 106 municipios, y, en todo el estado, solo existían suficientes camas para atender a 1 mil 816 pacientes. La lección de este primer conjunto de cifras es contundente: no solo necesitamos más y mejores hospitales; urgen más médicos, más consultorios, más ambulancias y mayor igualdad entre los servicios de los ámbitos urbano y rural.

Un segundo problema con nuestro sistema de salud —que en realidad es un problema generalizado en el país, cabe decirlo—, es el desabasto de medicamentos, sobre todo para tratar padecimientos crónicos como diabetes e hipertensión, así como enfermedades cerebrovasculares, cáncer y VIH/SIDA. Existe clara evidencia para confirmar que en muchísimas comisarías o localidades rurales de Yucatán la falta de medicamentos es un grave problema histórico y permanente. Las consecuencias de este problema son obvias: deterioro acelerado de la salud, agravamiento de problemas prevenibles y fácilmente tratables y, por supuesto, muertes de hombres, mujeres y niños que no tendrían por qué suceder.

Por último —y no por ello menos importante—, en Yucatán tenemos un problema recurrente con el mal trato de los médicos a los pacientes, sobre todo en los hospitales más saturados y en el ámbito rural. En los años de trabajo en diferentes comunidades en el interior del estado, me he topado constantemente con quejas sobre el mal trato que reciben las personas más pobres —peor aún si son mujeres y/o mayas— al entrar en contacto con un médico. Desde la escasísima duración de las consultas, hasta la ausencia de explicaciones sobre los diagnósticos, pasando por las revisiones por “arribita” y “a las carreras”.

Por supuesto que en nuestro estado también tenemos médicos extraordinarios; hombres y mujeres que hacen una labor maravillosa para llegar a los lugares más recónditos y atender pacientes dignamente en las condiciones más precarias; estos son profesionales con quienes debemos estar muy agradecidos por su talento y genuina vocación de servicio. No obstante, el mal trato que recibe un importante segmento de la población en Yucatán es un problema que debe resolverse.

Por todo lo anterior, querida lectora, querido lector, es que celebro la construcción de más y mejores hospitales, pero no sin recordar lo que todavía falta y es necesario para fortalecer a nuestro sistema de salud. Sobre aviso no hay engaño. ¡Podemos estar mejor!

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En menos de 280 caracteres: En términos de personal, una de las principales diferencias entre los tipos de centros de atención médica se encuentra en la composición de su personal: los Centros de Salud, Unidades Médicas y Hospitales Rurales tienen una mayor proporción de pasantes en comparación con el resto de sitios de atención. Tomemos nota.

Artículo publicado en el Diario de Yucatán, el 17 de abril de 2018.