México en 2047
. 27 marzo, 2017

“La mejor forma de predecir el futuro es creándolo” – Abraham Lincoln

Ya casi es Semana Santa y estoy seguro que muchos ya tienen pensado dónde se irán de vacaciones. Yo quisiera invitar a los lectores de esta columna a que esos días que estarán fuera los dediquen a una labor de reflexión sobre México y su futuro. ¿Dónde queremos que esté México en 30 años? ¿Cuál es el futuro al que deberíamos apostar? ¿Cómo lograr el crecimiento sostenido que tanto nos hace falta?

Sin duda, no son preguntas fáciles de responder, pero es necesario que nos las planteemos, por la coyuntura que estamos pasando en tres ámbitos en particular. Primero, tenemos un gobierno vecino que quiere renegociar el TLC y su propia métrica para definir éxito o fracaso se basa en la disputa de un juego de suma cero. Segundo, estamos a un año de que empiece el periodo electoral que definirá el siguiente sexenio federal y a muchos otros niveles de gobierno local, la generación de agenda durante estos meses es clave para construir el futuro de los próximos años. Tercero, tal parece que las apuestas del gobierno de Donald Trump para revitalizar la economía estadounidense auguran medidas fiscales y de gasto público sumamente agresivas y que tendrán repercusiones en el resto del mundo, por lo cual el entorno económico internacional se verá afectado de una u otra forma.

Esta aparente “crisis” en la que está metida México puede ser vista también como una oportunidad. El momento bien puede servirnos para preguntarnos qué decisiones podemos tomar hoy, para que el futuro llegue con el saldo positivo de nuestras inversiones y no a cobrarnos factura.

En el Instituto VIF nos hicimos las mismas preguntas y nos dedicamos a desarrollar propuestas concretas que logren detonar el desarrollo de México. Se creó así desde 2010 el Índice VIF de Mercados Bursátiles, que realiza una medición que sintetiza en un indicador el desarrollo y la eficacia de las instituciones y los mercados bursátiles de diferentes países, buscando identificar sus áreas de oportunidad. La consecuencia lógica detrás de esta investigación es que es necesario revitalizar el mercado bursátil mexicano y que hacerlo implicaría el impulso de una condición necesaria para el desarrollo económico.

El mercado bursátil mexicano no refleja el tamaño de la economía mexicana; en comparación con economías similares, México se encuentra rezagado. El monto total operado en acciones como porcentaje del PIB en México es de 8 por ciento, mientras que en Brasil es de 19 por ciento y el promedio en las economías emergentes es de 10 por ciento.

Por otro lado, el mercado bursátil mexicano tiene mayor fortaleza comparado con otros países emergentes, por ejemplo, de 2009 a 2015 la capitalización bursátil como porcentaje del PIB en Brasil cayó más de 50 por ciento, mientras que en México apenas fue de 4 por ciento. En gran medida, esto refleja la crisis que sufre Brasil desde la caída de los precios de los commodities y la relativa estabilidad y mayor diversificación representadas en la Bolsa Mexicana de Valores.

Sin embargo, el gran reto para el mercado bursátil mexicano desde que empezamos esta medición es el acceso al mismo, que está reflejado en tres factores: el monto total operado en acciones como porcentaje del PIB, las compañías listadas en la bolsa de valores por millón de habitantes y el crédito bancario respecto al PIB. En los tres indicadores, México está rezagado si lo comparamos con Brasil, Chile o el promedio de los mercados emergentes.

Si la gran labor del mercado bursátil es garantizar la asignación eficiente del capital hacia el talento y proteger el poder adquisitivo de los ahorros en el tiempo, es justamente el acceso la variable que nos indica que hoy no se están encontrando de manera eficiente dos actores clave: los ahorradores y los emprendedores, insumos necesarios para impulsar la innovación y dinamizar la economía.

Hay muchas otras propuestas que se pueden atender para resolver la perpetua pregunta sobre el crecimiento económico. Sin embargo, quizá estemos ante una coyuntura en la que valga más la pena salirnos de la caja de pensamiento de todos los días y proponer acciones concretas que nos permitan realmente detonar el potencial de México. De eso se tratará la novena edición anual del Foro VIF que tendrá lugar pasado mañana. El tiempo apremia y quizá valga la pena que resolvamos aquí y ahora dónde nos queremos ver en 30 años, cuando la crisis actual haya pasado y la podamos ver como una anécdota más de cómo se pueden tomar buenas decisiones en momentos clave.

Artículo publicado en Reforma, el 28 de marzo de 2016.