Movilidad social
. 24 septiembre, 2018

“El reto es crear oportunidades económicas para que la gente pueda ascender socialmente” –Justin Trudeau

Según la Encuesta ESRU de Movilidad Social en México 2011 (EMOVI-2011), realizada por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, existe un 78% de probabilidad de que alguien que nace en el último quintil, el 20% con más riqueza en México, se quede en ese quintil o baje al cuarto quintil durante su vida, mientras que los individuos que nacen en el primer quintil, el 20% más pobre, tienen un 70% de probabilidad de quedarse en el mismo quintil o ascender solamente al segundo.

En México la movilidad social existe, pero ésta se da sobre todo en las clases medias, no en el sector más bajo de la estructura socioeconómica. Lo que quiere decir que México es un país de movilidad social baja: la condición socioeconómica actual de la mayoría de los mexicanos está determinada por la condición socioeconómica de sus padres. Entre los países con mayor movilidad social en la región destacan Brasil, Panamá y Costa Rica, mientras que entre los que tienen peor movilidad social destacan Honduras, Guatemala, El Salvador y México. Es muy complicado, en el estado actual de las cosas, que alguien que nazca pobre en México lo deje de ser durante su vida.

Los informes del CEEY son excelentes pero, afortunadamente, porque enriquece la conversación, el INEGI también empezó a medir recientemente la movilidad social. Los resultados del Módulo de Movilidad Social Intergeneracional (MMSI) del INEGI fueron parecidos a los de las encuestas del CEEY. Según el INEGI, el nivel de educación de las personas de 25 a 64 años depende, como ya habíamos visto, del nivel escolar de los proveedores económicos principales: a mayor nivel de escolaridad del padre o la madre, mayor nivel de escolaridad del hijo, y viceversa. Lo mismo se repite con la ocupación laboral: el 50% de los dependientes cuyo proveedor económico tiene una ocupación de alta calificación tienen una ocupación de alta calificación; uno de cada tres ocupados en actividades de apoyo tenía un proveedor con esa ocupación.

Con estos datos podemos concluir que nuestra economía genera oportunidades y movilidad para un mediano grupo de la población —algo que ya es celebrable—, pero que éstas no se han generalizado para toda la sociedad. Sobre todo, la dinámica productiva de nuestra economía todavía no ha integrado a la población de la parte baja de la pirámide. Más que el mérito u otra cosa, la clase social de origen es, en general, la variable que más pesa en el futuro laboral y educativo de las personas.

En Yucatán la situación es similar —y en algunos casos peor— a la del resto de México. En general, según el CEEY, las personas con orígenes indígenas presentan los niveles más altos de inmovilidad, lo que implica que uno de cada tres yucatecos se encuentra en la parte más baja de la tabla de movilidad social en México. Y si bien el crecimiento económico de años recientes en nuestro estado seguramente ha contribuido a que tengamos un contexto más favorable para la movilidad social, la realidad es que en indicadores clave como desigualdad laboral, productividad e informalidad seguimos con cifras inaceptables (México Cómo Vamos 2018). Basta ir a cualquier comisaría del interior del estado y platicar con jóvenes adolescentes para descubrir que para ellos, muchas veces, la alternativa más tangible y cercana para ascender socialmente es irse a trabajar a la Riviera Maya. No podemos seguir así.

La buena noticia es que estamos en tiempos de grandes cambios en México y Yucatán. Hoy más que nunca contamos con información relevante, oportuna y veraz para medir con precisión fenómenos como la movilidad social y con los conocimientos técnicos para diseñar estrategias para seguir mejorando en esta materia. En el campo político también estamos frente a grandes oportunidades. Tanto en el ámbito federal como en el estatal los gobiernos electos tendrán a la movilidad social entre sus prioridades. Aprovechemos la coyuntura para trabajar en conjunto por un México más competitivo, justo, libre e igualitario. ¡Podemos estar mejor!

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En menos de 280 caracteres: El sur de México será prioritario para el gobierno del presidente electo. El gobierno del estado debe aprovechar esta oportunidad para impulsar los grandes proyectos que no han sido posibles por falta de atención a nuestra región.

Artículo publicado en el Diario de Yucatán, el 25 de septiembre de 2019.