Necesitamos Zonas Estratégicas de Innovación
. 10 octubre, 2017

“Una visión sin estrategia permanece como ilusión” —Lee Bolman

Un ambicioso proyecto del gobierno federal, que inició en 2015, hoy apunta a dar resultados interesantes. Hablo de las llamadas Zonas Económicas Especiales (ZEE), un proyecto que busca detonar el crecimiento de las regiones que no han podido desarrollarse al mismo ritmo que las más aventajadas del país. Este proyecto sin duda es importante para empezar a nivelar la cancha de las distintas zonas económicas del país, pero quizá no sea suficiente por sí mismo para detonar periodos de desarrollo sostenido.

Para impulsar las ZEE se ofrecerán beneficios fiscales, un marco regulatorio ágil, impulso a la infraestructura y programas de apoyo. Aunque el objetivo y los medios son loables, me parece que corremos el riesgo de aplaudir una propuesta que anuncia, con mucha facilidad, acciones que son difíciles de llevar a cabo. Después de todo, estamos hablando de zonas que tienen muchos años de retraso y que requieren enormes cantidades de inversión antes de poder ser activadas, tanto así que quizá no se vean los efectos en el corto o mediano plazos.

Por el contrario, una apuesta complementaria para generar ciclos de crecimiento en el mediano plazo podría ser la de invertir recursos públicos en zonas que tienen el potencial de convertirse en focos de innovación y desarrollo, sin necesidad de que esa inversión sea estratosférica. A éstas les podemos llamar Zonas Estratégicas de Innovación (ZEI).

Me explico, México cuenta con diferentes regiones que ya son imanes de atracción de talento y caldos de cultivo de conocimiento, zonas que tan solo requieren un “empujoncito” para detonar todo su potencial. Malcolm Gladwell, un sociólogo canadiense, afirmó, en su extraordinario libro “Tipping Point”, que existe un punto de inflexión tras el cual los efectos se potencian al máximo; en donde realizando pequeños cambios los resultados pueden tener grandes efectos con crecimientos exponenciales.

Puede sonar un poco extraño, pero para impulsar las ZEI no se requieren recursos a fondo perdido o grandes ferias de empresarios. El mercado podrá crear esas condiciones de manera natural y sostenible, pero, para que las ideas broten y florezcan, se requiere que el gobierno dedique todo su esfuerzo y, con un compromiso real y medible, para que estas zonas sean oasis de legalidad, conectividad y competencia, ni más ni menos.

Existen colonias y barrios en diferentes ciudades a lo largo del territorio mexicano que concentran hoy centenares de jóvenes que día con día buscan irrumpir con ideas y propuestas. Iniciativas que, contando con la adecuada certidumbre jurídica o con una velocidad de conexión a internet suficientemente rápida, podrían transformar industrias o sociedades enteras.

Evidentemente las personas, junto con sus ideas y conocimientos, son las variables más importantes para detonar las ZEI. Sin embargo, también resultará relevante que estas zonas se establezcan en ciudades atractivas para vivir, al mismo tiempo que se encuentren cercanas a universidades de calidad así como a centros financieros o de capital.

Identifiqué cuatro ciudades clave que cumplen con todos los requisitos antes señalados y podrían ser punta de lanza para las ZEI: Ciudad de México, Mérida, Zapopan y Tijuana.

De hecho, una zona en la Ciudad de México que podría beneficiarse rápidamente de esta iniciativa y que cuenta ya con centenares de jóvenes emprendiendo e innovando es el polígono que conforman las colonias Condesa, Hipódromo, Roma Norte, Roma Sur y San Miguel Chapultepec. Si lo analizamos, este polígono cuenta con todo, o casi todo. Sólo faltaría que el gobierno adoptara esta lógica y muy rápido el mercado haría su parte.

Las ZEI son una propuesta que requiere de pocos recursos, pero de mucha voluntad política, coordinación y ganas de hacer las cosas de manera diferente. Cuando las condiciones están dadas, pequeños cambios pueden producir grandes resultados. La oportunidad está ahí.

Artículo publicado en Reforma, el 10 de octubre de 2017.