El poder de los árboles
. 29 mayo, 2018

“Yo no sé de árbol fuerte más fuerte que su alma” –Dulce María Loynaz

Los árboles son importantes por razones ambientales, sociales y económicas. En lo ambiental, facilitan la formación de suelos y tierras de cultivo, permiten la purificación del agua y el aire y previenen desastres naturales como deslaves e inundaciones. En lo social, fomentan la convivencia con la naturaleza e inclusive pueden ayudar a la salud mental. En lo económico, no sólo son la base de la industria maderera (que tiene un valor de 600 mil millones de dólares, equivalente al 1% del PIB mundial), sino que también se ha visto que su simple presencia en lugares como oficinas incentiva la productividad.

En México el 34% de la superficie territorial está forestada. Si bien esta cifra es cercana al promedio mundial de 30% y a la de países como Francia (31%), Alemania (33%), Estados Unidos (34%) y España (37%), es bastante lejana a la de países como Rusia (50%), Colombia (53%), Brasil (59%) y Suecia (69%). Además, pese a esfuerzos recientes, muchos de ellos del gobierno federal, según datos del INEGI, la superficie forestada en México registró un descenso de 3.4% entre 2006 y 2014. En concreto, podría decirse que la superficie forestada en nuestro país no sólo es insuficiente, sino que está en riesgo debido a una tendencia marcada en la deforestación y degradación forestal.

La buena noticia es que las y los jóvenes mexicanos tienen una conciencia ambiental mucho más profunda que la de sus padres y abuelos. Como muestra, van algunos datos de la encuesta IMJUVE-IJJ 2012: 73% de los jóvenes mexicanos se dicen muy o algo interesados en el medio ambiente, 60% dice realizar al menos una actividad cotidiana en beneficio del medio ambiente y 57% considera que el medio ambiente es más importante que el desarrollo económico. Estas opiniones no son muy diferentes a las registradas en otros países. La preservación del medio ambiente y la reforestación ya son temas mainstream para las y los jóvenes en el mundo entero.

De hecho, la pregunta que se hacen las nuevas generaciones ya no es si vale o no vale la pena reforestar, sino qué podemos hacer para lograrlo lo antes posible. Inclusive en un país como México, donde el 44% de la población vive en situación de pobreza (recordemos que reducir la pobreza es un argumento común a favor de incrementar la superficie territorial destinada a agricultura y ganadería), los jóvenes de 15 a 29 años, que representan a uno de cada cuatro mexicanos, tienen una consciencia ambiental muy superior a la de generaciones anteriores. Ellas y ellos son los principales impulsores de la reforestación de nuestra superficie territorial y, por ende, quienes más aprecian el poder de los árboles.

México no puede esperar más. El combate a la pobreza ya no es pretexto para postergar la recuperación de nuestra población de pinos, encinos, oyameles, cedros, ahuehuetes y caobas. Los árboles son esenciales para el medio ambiente, nos ayudan en lo social y representan una fuente importante de actividad económica. México debe seguir el ejemplo de países como Reino Unido, Irlanda, España y Alemania y tomarse en serio la reforestación de nuestro territorio. Nuestros jóvenes pueden ser la fuerza para encabezar este esfuerzo, pero el medio ambiente es responsabilidad de todas y todos. Hagámoslo posible.

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En menos de 280 caracteres: Celebro y reconozco públicamente el hecho de que los cuatro candidatos a la gubernatura de nuestro estado hayan asistido personalmente a firmar el Pacto por la Primera Infancia. Al margen de la política, se vienen buenos años para las y los niños yucatecos. ¡Podemos estar mejor!

Artículo publicado en el Diario de Yucatán, el 29 de mayo de 2018.