Sin memoria no hay Nación
. 17 diciembre, 2018

“No estudio por saber más, sino por ignorar menos”–Sor Juana Inés de la Cruz

Quiero dedicar esta columna a uno de los proyectos culturales más interesantes que ha anunciado la presente administración. Hablo de la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México, una iniciativa de enorme resonancia pública que nos permitirá ampliar un sinfín de conversaciones.

Esta coordinación tendrá el objetivo de dirigir el rescate y la conservación de piezas y documentos sobre la impresionantemente plural historia política, social y cultural de México. Esto quiere decir que se gestionarán con instituciones, con privados, con gobiernos estatales y municipales la restauración de documentos; que se asignarán criterios para la construcción del archivo; que se atenderá el acervo cultural olvidado; y que se tendrá una mejor política de adquisición de bibliotecas personales de escritores, artistas e intelectuales. Después de organizar el archivo, el material será digitalizado para que cualquiera pueda acceder a él. Lo anterior permitirá robustecer nuestra memoria histórica.

Se dice fácil, pero se trata de un trabajo titánico, ya que México cuenta con un territorio de una biodiversidad única que ha generado tanta riqueza de tradiciones, lenguajes, sensibilidades, celebraciones, símbolos, arquitecturas, y en el que ha acontecido una compleja historia.

La escritora, historiadora e investigadora Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del Presidente López Obrador, presidirá el Consejo Asesor Honorario, que estará integrado por reconocidas personalidades de diferentes ámbitos como la investigadora Cristina Barros, el músico Horacio Franco, la escritora Elena Poniatowska, la poeta Minerva Margarita, el eminente historiador Miguel León-Portilla, el artista plástico Carlos Pellicer, y el actor Arturo Beristáin entre otros. Este Consejo Honorario tendrá las tareas de establecer los ejes prioritarios en la construcción del archivo y de servir como vínculo entre la coordinación y la comunidad empresarial y las organizaciones de la sociedad civil.

En este sentido, recientemente se anunció la inclusión de la historiadora María Isabel Grañén Porrúa en el Consejo Honorario. Se trata de una noticia que me entusiasma mucho, porque el trabajo cultural y filantrópico de la doctora María Isabel en México ha sido muy relevante, no se diga en su querido Oaxaca, un estado tan vibrante y único. La doctora María Isabel preside, junto con su esposo, la Fundación Alfredo Harp Helú y la Asociación Civil de Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas de México (ADABI), y ha sido directora del Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) y del Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo. Además, en 2012 fue reconocida con el Homenaje al Bibliófilo de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. En resumen, una mujer con gran experiencia, poderoso talento y profundo amor por México que sin duda será de extraordinario beneficio para este proyecto.

Pero ¿por qué creo que es tan importante esta iniciativa? Porque se trata de la materia prima de nuestro proyecto como Nación. Si hablamos de México, hablamos de un territorio, un gobierno, una población, una economía, un conjunto de culturas, tradiciones milenarias, una historia común, sí, pero también de una pregunta viva. Porque un país también es una forma de entenderse y narrarse en común. ¿Qué historia nos hemos contado sobre nosotros mismos? ¿De dónde venimos? ¿Qué voces han sido ignoradas en este camino? ¿Qué somos hoy y cómo queremos que nos vea el mundo? Este ambicioso proyecto promete ampliar la conversación sobre estas pertinentes preguntas y, en el camino, conciliarnos como sociedad.

México, siempre lo digo, es un país con un potencial envidiable. Enhorabuena por la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México. Esperemos que esta iniciativa ayude a registrar lo mejor de nuestro pasado para alcanzar el mejor de los futuros.

*Esta columna tomará un descanso y estará de regreso el martes 15 de enero. Aprovecho para desearles muy felices fiestas y agradecerles su gentil interés. ¡Que venga un gran 2019!

Artículo publicado en Reforma, el 18 de diciembre de 2018.