Por una jubilación digna
. 28 enero, 2019

“Si un negocio va bien, eventualmente el capital seguirá sus pasos” –Warren Buffett

La semana pasada, el Gobierno de México envió al Congreso una iniciativa para reformar la Ley de los Sistemas de Ahorro para el Retiro. La idea es que las Administradoras de Fondos para el Retiro (AFORES) pasen de invertir en Sociedades de Inversión Especializadas en Fondos para el Retiro (SIEFORES) a Fondos de Inversión Especializados en Fondos para el Retiro (FIEFORES), con el objetivo de que puedan diseñar mejores estrategias de inversión, invertir el ahorro en valores de oferta privada y diversificar sus portafolios para generar mejores rendimientos.

En principio, el espíritu de la iniciativa me parece acertado para el sistema de pensiones y el desarrollo del sistema financiero mexicano. Justo hace un par de semanas escribía en esta columna acerca de la importancia que tiene, para la economía de un país, la vinculación del ahorro con la inversión productiva, para así lograr que los mejores emprendimientos tengan acceso al capital y democratizar el acceso a retornos de inversión atractivos que fortalezcan el patrimonio de las familias; en pocas palabras: que los ahorradores y emprendedores se puedan encontrar. Y, justamente, la mayor parte del ahorro en México se encuentra en las AFORES, que representan 15% del PIB.

El diagnóstico es correcto. Una gran oportunidad que existe dentro de nuestro sistema de pensiones radica en la posibilidad de invertir más en empresas productivas. Hoy las AFORES invierten una proporción relativamente baja en el mercado de capitales doméstico. De los 3 billones 327 mil 785 millones de pesos que administran, el grueso de los recursos (51%) se invierte en bonos de gobierno, de los cuales 25% son UDIBONOS (bonos indexados a la inflación); 13% en el mercado de capitales internacional; y sólo 6% se invierte en el mercado de capitales mexicano (9% si tomamos en cuenta las FIBRAs). Esta proporción contrasta con los datos de otros países. Por ejemplo, de acuerdo con un estudio de The Thinking Ahead Institute, Australia, Canadá, Japón, Países Bajos, Suiza, Reino Unido y Estados Unidos —los 7 países con los sistemas de pensiones más grandes del mundo— invierten en promedio 41% de sus activos en el mercado de capitales doméstico.

Una mayor asignación de estos recursos al mercado doméstico de capitales podría tener el doble efecto de impulsar el desarrollo del mismo mercado —con las AFORES como el participante más relevante— y tener mayor flexibilidad para dar mejores retornos que contribuyan a fortalecer el patrimonio de las y los trabajadores mexicanos.

La participación de las AFORES en el mercado de capital privado mexicano también es muy baja en comparación con otros países. Del total de sus recursos, las AFORES invierten sólo 6% de sus recursos en instrumentos estructurados (CKDs y Cerpis), cuando los siete países analizados por The Thinking Ahead Institute invierten en promedio 25% en capital privado con una mayor flexibilidad.

En el Instituto VIF llevamos varios años señalando que el principal obstáculo para el desarrollo del mercado bursátil en México es el acceso a capital, tanto del lado de la oferta como de la demanda. Es decir, el vínculo entre quienes tienen necesidad de mayores retornos a su ahorro y quienes necesitan dinero para desarrollar proyectos productivos: entre el capital y el talento emprendedor.

Desde esta perspectiva, el Programa de Impulso al Sector Financiero se trata de una reforma que marcha por el lado correcto y que podría mejorar este vínculo. Ahora necesitamos conocer más detalles sobre el diseño de la reforma y vigilar que las autoridades y los reguladores la implementen correctamente. Si el diseño y la ejecución son adecuadas, las AFORES podrían impulsar sustancialmente el desarrollo del mercado de capital privado y público en México, dando más opciones de financiamiento a pequeñas y medianas empresas, y cumpliendo con su principal objetivo: obtener mejores retornos para así mejorar la tasa de remplazo y brindar una jubilación digna para las y los trabajadores mexicanos.

Artículo publicado en Reforma, el 29 de enero de 2019.