Por una policía digna y eficaz
. 19 noviembre, 2018

“No tenemos la policía que merecemos, sino la que hemos construido” –Ernesto López-Portillo

La semana pasada fue complicada para nuestros policías. Un agente de la Policía Estatal Investigadora asignado a la Unidad Antisecuestros fue ejecutado de un tiro a la cabeza. Otro agente permanece en estado crítico en el hospital, ya que recibió un impacto de bala en el rostro. Desde cualquier perspectiva, este es un hecho sin precedentes en Yucatán, sobre todo si nos comparamos con otras entidades donde noticias de este tipo son cosa de todos los días.

Por eso resultan de gran relevancia los resultados de la Encuesta Nacional de Estándares y Capacitación Profesional Policial (ENECAP) 2017, publicada por el INEGI el pasado lunes 12 de noviembre. El tamaño de la muestra fue de 56,125 elementos policiacos adscritos a las instituciones de seguridad pública y procuración de justicia de las 32 entidades, mismos que fueron entrevistados entre enero y septiembre de 2017. El objetivo de este estudio, pionero en la materia, fue generar información sobre las características sociodemográficas de las fuerzas policiales, sus antecedentes médicos y hábitos de salud, las características de los procesos de admisión, formación y capacitación, el conocimiento que tienen acerca de las técnicas básicas de la función policial, las actividades policiales que realizan durante su jornada laboral, la disponibilidad y provisión de equipamiento con el que cuentan y las posibles situaciones de corrupción experimentadas al interior de la corporación policial, entre otros temas.

A nivel nacional destacaría que contamos con 385 mil elementos en todas las corporaciones de todos los niveles de gobierno, lo que implica que hay menos policías de los que creíamos y que, por ende, están más sobrecargados de trabajo de lo que imaginábamos. También sobresale que 81% de los elementos recibió al menos un curso de formación al ingresar a la corporación y que 58% recibió al menos un curso de actualización. Al margen de conocer el contenido y la calidad de estos cursos, los policías reciben más capacitación de lo que esperaríamos considerando la alta incidencia delictiva en la mayor parte del país. Por último, vale la pena mencionar que uno de cada cuatro policía tiene una actividad laboral alterna para complementar sus ingresos y que una quinta parte de los policías no cuenta con seguro de vida. Siendo claros: una proporción alarmantemente grande de los policías es víctima de maltrato.

El caso de Yucatán tiene aspectos tan positivos como preocupantes. Por ejemplo, 36% de los policías yucatecos tienen una actividad laboral alterna para complementar sus ingresos, 10 puntos por encima de la media nacional, al tiempo que 93% presentaron exámenes de ingreso o de control de confianza, justo en la media nacional. Un dato donde Yucatán destaca sobre otras entidades es que solo 78% de los policías obtuvieron por cuenta propia al menos un accesorio o material de apoyo o protección para el desempeño de sus funciones, cuando la media nacional es 86%. En el mismo sentido, solo 0.4% de los policías yucatecos utilizaron armas o municiones obtenidas por cuenta propia, cuatro puntos porcentuales por debajo de la media nacional. Además, después de Tabasco (40%), Yucatán (54%) es el estado con la menor proporción de elementos policiacos con armas de fuego asignadas para sus funciones. Este dato me parece positivo porque dice mucho sobre la paz que caracteriza a nuestro estado y sobre la capacidad de los policías de mantenerla sin necesidad de recurrir al uso de armas de fuego.

Por último destaco dos datos que vale la pena reflexionar y corregir. En Yucatán se cometen 428 delitos o conductas antisociales y 241 actos de discriminación contra policías por cada 100,000 elementos policiacos, colocando a nuestros policías como los octavos más agredidos y los quintos más discriminados en todo México. Si queremos que Yucatán siga siendo el estado más seguro y pacífico del país, bien vale la pena empezar por fortalecer la relación entre ciudadanos y policías. Así como ellos tienen la obligación legal de cumplir sus labores sin incurrir en actos de corrupción y sin violar las leyes y nuestros derechos, nosotros tenemos la obligación moral de tratarlos con dignidad y respeto. Tarea aparte es exigirle al gobierno que los dote de las herramientas y la capacitación necesarias para que realicen su trabajo eficazmente. La seguridad es tarea de todos.

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En menos de 280 caracteres: Un dato más preocupante que curioso es que, a nivel nacional, ocho de cada diez policías padecen de obesidad o sobrepeso, 9% padecen de hipertensión arterial y 7% de diabetes. También necesitamos policías sanos y en buen estado físico.

Aviso parroquial: Me permito utilizar este medio para agradecer todos y cada uno de los mensajes que recibí el pasado domingo con motivo de mi cumpleaños. Estoy muy agradecido con la vida, muchas gracias.

Artículo publicado en el Diario de Yucatán, el 20 de noviembre de 2018.