Vienen cosas buenas para Mérida
. 10 septiembre, 2018

“La tenía, era suya y…” –Dicho popular futbolero

Con servicios públicos eficientes, una tasa de 3.2 homicidios por cada 100 mil habitantes, una ubicación estratégica para el turismo y el comercio, una traza urbana relativamente ordenada y un ayuntamiento con finanzas sanas, gobernar Mérida debe ser la envidia de cualquier político mexicano. Esto no es casualidad: es el resultado de la combinación virtuosa de un tejido social sólido, un sector privado competitivo y audaz, una sociedad participativa y respetuosa de la legalidad, una cultura repleta de historia y tradiciones y, sí, salvo contadas excepciones, una cadena de buenos gobiernos municipales.

Lo anterior no quiere decir que en Mérida no existan áreas de oportunidad. La brecha de desarrollo entre las colonias del norte y el sur, aunque cada vez menor gracias a las acciones y obras de la última administración, sigue estando presente. El crecimiento de la mancha urbana en la periferia, sobre todo hacia el norte, ha sido desordenado. La cobertura de servicios públicos todavía no alcanza la totalidad de la superficie territorial. No pocas calles se llenan de baches en temporada de lluvias. Desde hace varios años la contaminación del agua y el tráfico son parte de nuestra cotidianidad. Como resulta evidente, querida lectora, querido lector, los problemas que todavía aquejan a Mérida están a la vista de todos y se pueden solucionar, lo que me lleva al punto central de esta reflexión.

En México, durante años hemos confundido los problemas políticos con técnicos, y más recientemente, con tecnológicos. Hemos creído que las matrices de indicadores para resultados pueden remplazar a la deliberación parlamentaria y que las aplicaciones móviles pueden cambiar los incentivos institucionales que rigen nuestras conductas. Se nos olvida lo elemental —los problemas políticos requieren de soluciones políticas— y evitamos hacer política porque la vemos como un espacio lejano a nuestra realidad, como una herramienta para ascender socialmente a través de la corrupción o como una pocilga cuyo fango indeleble nunca nos podremos limpiar.

Les tengo noticias. Si Mérida es la ciudad más habitable de México es, en buena medida, gracias a la política; en concreto, gracias a los hombres y las mujeres que nos han gobernado y que han sabido ejercer el poder de la política para propiciar el desarrollo de la ciudad. Basta revisar los últimos seis años para encontrar a dos alcaldes y una alcaldesa que han tenido la capacidad de negociar con el gobierno estatal, el congreso local, los regidores de sus cabildos y los senadores y diputados yucatecos que nos representan en la Ciudad de México para conseguir los recursos económicos y construir los consensos necesarios para implementar sus planes de gobierno. Suena fácil, pero esta efectividad política no se alcanza de la noche a la mañana, es producto de dedicación, disciplina, visión, sensatez y generosidad, valores que sólo florecen cuando el bien común verdaderamente se antepone al beneficio personal. Sin duda hubo tropiezos, algunos importantes, pero es importante reconocer lo que se ha hecho bien para acelerar el paso, sin dejar de señalar los pendientes relevantes.

Estas son las condiciones en que el alcalde Renán Barrera recibe a Mérida. No solo tiene sobre la mesa todos los ingredientes para seguirla consolidando como la mejor ciudad para vivir en México, sino que también, aprovechando que el gobernador será de su mismo partido, debería tener la fuerza política para lograr que Mérida sea una ciudad más justa, segura, competitiva, dinámica, sustentable e innovadora. Además, recordemos que esta es la segunda ocasión en que Renán gobierna nuestra bella ciudad, lo que debería reducir al mínimo la famosa curva de aprendizaje. En resumen, hoy Mérida cuenta con las condiciones idóneas para que el gobierno que encabeza el nuevo alcalde se enfoque en los pendientes que menciono al principio de este artículo y en muchos otros que tú, querida lectora, querido lector, seguramente consideras prioritarios.

Desde aquí seguiremos atentamente su trabajo; por supuesto, deseando siempre que tenga todo el éxito. Ya verán, vienen cosas buenas para Mérida.

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En menos de 280 caracteres: La gran capacidad de trabajo, talento y honorabilidad que caracterizó al gobierno de la abogada María Dolores Fritz fue de enorme beneficio para Mérida. Ojalá que muy pronto la veamos con responsabilidades en el gobierno estatal. Las y los yucatecos nos beneficiaríamos de su profesionalismo.

Artículo publicado en el Diario de Yucatán, el 11 de septiembre de 2018.