Yucatán al inicio del nuevo sexenio
. 1 octubre, 2018

“Una persona sabia convierte las oportunidades en logros” –Thomas Fuller

¿En qué condiciones políticas, sociales y económicas se encuentra Yucatán al inicio del nuevo sexenio? ¿Cuáles son las principales fortalezas y debilidades de nuestro estado? ¿Qué asuntos siguen pendientes y dónde yacen las oportunidades para el nuevo gobierno?

En materia política, la principal característica del nuevo sexenio es la reconfiguración del sistema de partidos. Atrás quedaron los tiempos del bipartidismo hegemónico cuando el PRI y el PAN concentraban más del 90% de la votación. Sí, el pasado 1 de julio el PRI y el PAN ganaron tres de cada cuatro votos en la elección de gobernador, pero en el congreso siete partidos están representados y ninguno tiene la mayoría absoluta. Además, en el ámbito municipal cada uno de estos siete partidos encabeza al menos dos ayuntamientos, y en el ámbito estatal la izquierda ganó uno de cada cuatro sufragios para gobernador. Por si fuera poco, Andrés Manuel López Obrador ganó en Yucatán con 39% de la votación, 12 puntos por encima de sus más cercanos rivales. Quizá nuestro sistema de partidos siga siendo bipartidista, pero con una creciente pluralidad e inclinación a la izquierda.

Por su parte, el panorama social presenta importantes retos. Si bien de 2012 a 2016 la población en situación de pobreza pasó de 49 a 42%, el hecho de que cuatro de cada diez yucatecos vivan en pobreza sigue siendo alarmante. A esto hay que sumar la crisis silenciosa de obesidad y diabetes que enfrentan las y los niños yucatecos, la brecha de desigualdad en el acceso y la calidad de los servicios de salud entre Mérida y el resto del estado, el promedio de escolaridad de 8.8 años que nos coloca por debajo de la media nacional de 9.2, y la carencia por acceso a servicios básicos de vivienda que afecta al 36% de la población. A lo anterior hay que agregar la epidemia de feminicidios y la recurrente violencia de género que resulta cada vez más visible, y la tensa paz que se respira compartiendo vecindario con Quintana Roo, un estado con una tasa superior a 50 homicidios por cada 100 mil habitantes, el doble de la nacional.

Mucho se ha dicho sobre los avances económicos de Yucatán en años recientes; no obstante, los problemas estructurales persisten y merecen toda nuestra atención. El sector informal abarca a un preocupante 60% de la población económicamente activa y el crecimiento, si bien por encima de la media nacional, sigue lejos del 4.5% anual sostenible que sería deseable. Tampoco podemos olvidarnos de la falta de empleos de calidad, reflejados en el hecho de que el poder adquisitivo del sector formal es bajo y vulnerable. Lo anterior contribuye a la insuficiente productividad de nuestros trabajadores, que a su vez está condicionada por una oferta educativa que no termina de estar en sincronía con las ventajas competitivas del estado. Habrá quien diga que la falta de gas natural es otro problema, inclusive el más importante. En mi opinión, es una oportunidad: en vez de seguir peleando por algo que difícilmente llegará por razones estructurales y económicas que están fuera de nuestro control, mejor enfocarnos en actividades económicas complejas, de alto valor agregado, propias del siglo XXI, que no dependan del consumo intensivo de electricidad.

A la par de los retos también es importante mencionar las oportunidades. La sociedad yucateca es la más participativa de todo México y encarna los más altos valores cívicos. Nuestro tejido social es la envidia de las entidades sumidas en espirales de violencia y una ventaja que nos debería de permitir realizar reformas profundas al sistema de procuración de justicia sin poner en riesgo la seguridad del estado. También resulta que somos muy robustos frente a los vaivenes de la economía estadounidense y poco dependientes de las remesas de nuestros paisanos. Además, la deuda estatal, aunque creciente, permanece en rangos muy manejables, y nuestro potencial turístico, siempre latente, apenas lo empezamos a detonar.

Como puedes ver, querida lectora, querido lector, los retos son muchos e importantes, pero las oportunidades también. Hoy pocos estados en México cuentan con condiciones tan favorables para crecer y crear bienestar en su población. Hagamos todas y todos lo que nos toca para lograrlo.

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En menos de 280 caracteres: A sus 38 años de edad Mauricio Vila se convirtió en el segundo gobernador más joven de todo México, solo detrás del saliente Manuel Velasco, siete días más joven que el yucateco.

Artículo publicado en el Diario de Yucatán, el 2 de octubre de 2018.